¿Fue provocado el paro de los controladores?
diciembre 11th, 2010 § Dejar un comentario
La opinión es generalizada: A unos tíos que ganan más de 200.000 euros al año, y que dejan en tierra sin aviso previo a miles de pasajeros en el puente más largo del año, se les puede decir de todo.
La jugada le ha salido redonda el gobierno. Fueron ellos los que limitaron el número de horas que podía trabajar un controlador cada año; fueron ellos los que no tuvieron en cuenta que muchos los controladores llegarían a cumplir ese tope de horas a mediados de diciembre, y que faltarían efectivos a final de año; fueron ellos los que decidieron cambiar el convenio para que se tuvieran que recuperar las horas de bajas y de permiso; pero, sobre todo, fueron ellos los que tomaron esa decisión, echando leña al fuego, el mismo 3 de diciembre. Por tanto, al margen de la responsabilidad de los controladores, el gobierno también es culpable de que la gente se quedara en tierra. Pero los controladores ganan mucho dinero. Y el español es como es, envidioso, y sólo se ha fijado en los pijos huelguistas.
Al margen de esto, la situación que se vivió la semana pasada no parece ser la consecuencia de una mera falta de planificación. El gobierno podía haber contratado más controladores, y no lo hizo; podía haber renovado en octubre la licencia que permitía a los controladores militares operar en el ámbito civil, y no lo hizo; podía haber contratado personal extranjero, y no lo hizo; podía haber tomado las medidas dos o tres semanas antes o después, y no lo hizo. Si a esto se le suma que el ejército estaba en alerta el mismo viernes para tomar las torres de control, y que como dice hoy La Razón, el gobierno tenía infiltrados en el cuerpo de controladores, cuesta mucho pensar en otra posibilidad que no sea la búsqueda de ese boicot.
La pregunta que cabe hacerse ahora es ¿para qué?
La principal consecuencia de este episodio, al margen de las cuantiosas pérdidas económicas (menores que en la huelga general o la de transportistas) es que el país se encuentra en estado de alarma. Para la mayoría de nosotros, la vida sigue igual. Sin embargo, la ley ha cambiado sustancialmente. Una de las consecuencias más importantes es que, pase lo que pase durante este tiempo, no se pueden convocar elecciones.
¿Acaso Zapatero quería convocar elecciones, se lo han impedido, y por eso desapareció durante ese fin de semana? ¿Acaso va a pasar algo que realmente sí que requiera del decreto del estado de alarma?
A la vista de que quieren prolongar esta situación innecesaria hasta dos meses, no podemos permitirnos descartar ninguna posibilidad.